Esta carrera fue muy especial por tener el más inesperado final de la historia de la Fórmula 1. Además, esta prueba fue la primera sin la presencia de la Leyenda Gilles Villeneuve.
Como la mayoría de pruebas de esa temporada, se hicieron tandas preclasificatorias para eliminar a los once pilotos más lentos, obligándolos a contemplar esta emocionante carrera desde sus boxes. Con Arnoux en la pole, comenzó el Gran Premio. Catorce vueltas más tarde éste tuvo un accidente, dejando el mando de las operaciones a su compatriota Prost. Parecía que tenía la carrera en el bolsillo, pues quedaban tres vueltas para finalizar y el segundo clasificado, Patrese, estaba muy atrás. Se preguntarán: ¿y qué tiene de especial?
Bien, la emoción comenzó cuando empezaron a caer las primeras gotas sobre El Principado. Alain Prost pasaba confiado por la Chicane del Puerto cuando ocurrió lo impensable: su monoplaza patinó, el francés perdió el control y se empotró contra los guardaraíles. Un sorprendido Patrese era ahora el nuevo líder perseguido a poca distancia por Pironi. A Patrese se le escapaban las posibilidades de conquistar su primer Gran Premio al trompear en Loebs. Pironi pasaba por delante suyo arrebatándole el liderazgo. Pero al encabezar la última vuelta, en el túnel, se encontró con la desagradable sorpresa de que no tenía gasolina. Andrea de Cesaris tenía ahora el endiablado liderazgo, pero se quedaba también corto de gasolina sin poder pasar a Pironi. Ahora Derek Daly era el siguiente líder. Sin embargo, antes tendría que completar dos vueltas para ganar, ¡pero sin alerones ni delanteros ni traseros! Al final Daly no logró llegar a la meta para correr la última vuelta pues dañó su caja de cambios.
Mientras tanto, Patrese lograba arrancar su Brabham (que se la había calado) aprovechando la bajada en la zona del circuito en la que se encontraba su monoplaza. Finalmente consiguió su primer triunfo de Fórmula 1. ¡Y vaya friunfo! En el podio lo acompañaron Pironi, segundo, y De Cesaris, tercero. Cuarto fue Mansell doblado una vuelta, al igual que De Angelis, que fue quinto. Daly finalizó sexto y Prost, a pesar de su accidente, se clasificó séptimo. Brian Henton curzaba la meta octavo a cuatro vueltas del venceder y Marc Server noveno, a seis vueltas, completando de este modo la clasificación final del GP de Mónaco de 1982 que pasó a la historia por la cantidad de líderes que hubo en las últimos tres giros.
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